Liga MX: se acaba la multa por peores cocientes en 2025-26

Mar 4, 2026 | 1 Primera Plana, Fact Checker, Fútbol, Futbol Destacado, Liga Expansión, Liga MX, Nacional

La temporada 2025-26 sería la última con multas por cociente en Liga MX. Montos, equipos en riesgo, Fondo de Estabilización y posible regreso del ascenso.
Liga MX fin de multas por cociente se acerca, tras seis años de confinamiento

Se acerca una nueva era en la Liga MX: fin de multas por cociente, que significa el cerrar una de las etapas más polémicas de su historia reciente: las multas millonarias a los tres últimos lugares de la tabla de cocientes. La temporada 2025-26 apunta a ser la última en la que los clubes más débiles en el rendimiento acumulado paguen sanciones económicas en lugar de perder la categoría. La discusión ahora se centra en qué tipo de castigo sustituirá a este modelo y cómo afectará a los equipos que hoy pelean por no caer en el fondo.

Liga MX: fin de multas por cociente, contexto inmediato

El Clausura 2026 avanza y cada jornada se ha convertido en una especie de final para los clubes involucrados en la zona baja del cociente. Puebla, Mazatlán, Santos y Atlas viven con la calculadora en la mano, revisando no solo sus puntos, sino también los resultados de sus rivales directos. La presión no es solo deportiva: un mal cierre podría significar la obligación de pagar decenas de millones de pesos al final de la campaña.

En este escenario surge la información de que las multas desaparecerán al terminar la temporada 2025-26. La noticia no llega en un verano tranquilo, sino en plena competencia, cuando la tabla todavía se mueve y nada está totalmente definido. Para los aficionados, la sensación es de incertidumbre: se preguntan si su equipo todavía puede librar el golpe económico o si la nueva norma podría modificar el mapa de castigos antes de que termine el torneo.

La discusión entre los dueños se ha intensificado en los últimos meses. Algunos presidentes consideran que las multas cumplieron su propósito temporal y que ya no son sostenibles. Otros defienden que el sistema sirvió para mantener a flote a la Liga de Expansión, pero reconocen que la fórmula necesita un ajuste profundo. Nadie quiere quedar etiquetado como el club que pagó las últimas multas de la era del cociente.

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Detalles específicos

El sistema vigente se apoya en la tabla de cocientes, que se calcula con los partidos de los últimos seis torneos oficiales de Liga MX. Se suman todos los puntos obtenidos por cada equipo en ese lapso y se dividen entre el número de encuentros disputados. De esa forma, se obtiene un promedio que ordena a los clubes de mejor a peor desempeño acumulado, independientemente del torneo actual.

Al final de la temporada anual, que integra el Apertura y el Clausura, los tres clubes con menor promedio en esa tabla deben pagar una multa económica. El último lugar desembolsa alrededor de 80 millones de pesos, el penúltimo alrededor de 47 millones y el antepenúltimo unos 33 millones. Esas cifras, aunque pueden variar ligeramente con ajustes de la liga, se han convertido en referencia mediática y en sinónimo de fracaso deportivo y administrativo.

En algunos torneos se ha contemplado una penalización extra para los equipos reincidentes, es decir, aquellos que en ciclos seguidos terminan nuevamente en la parte baja del cociente. La idea detrás de ese recargo es desincentivar proyectos que se conforman con pagar en lugar de mejorar su estructura, fichajes, fuerzas básicas o cuerpo técnico. Sin embargo, en la práctica, varios clubes han preferido asumir el golpe financiero antes que replantear su modelo deportivo desde la raíz.

Si se hace un corte rápido de caja, la Liga MX ha recaudado una cifra muy alta en estos cinco años de multas, cercana a varios cientos de millones de pesos. Sin embargo, no existe un informe público y detallado que desglose monto por club y por torneo, por lo que muchas cifras se manejan como estimaciones basadas en los reglamentos y en los reportes de prensa. Para las directivas y aficiones, el resultado es claro: cada descenso “económico” ha significado una herida fuerte en los presupuestos anuales.

Posición en cocientes Multa estimada (MXN) Impacto típico
18° 80 millones Recorte fuerte en plantel, ventas de figuras, ajuste salarial.
17° 47 millones Replanteo de proyecto, menor margen para refuerzos.
16° 33 millones Golpe controlable, pero condiciona planificación del siguiente año.

Cuando un club se ve obligado a pagar estas cantidades, la huella suele permanecer varios torneos. Se privilegia vender talento en lugar de retenerlo, se aplazan proyectos de infraestructura y se arriesga la estabilidad deportiva. En algunos casos, la multa no ha sido un punto de inflexión positivo, sino el inicio de una caída prolongada en la tabla general y en la percepción de la afición.

Impacto regional (México)

El diseño original del sistema de multas estaba ligado directamente a la Liga de Expansión MX. En ausencia de ascenso y descenso deportivo, se buscó que el dinero recaudado por los peores equipos de la Primera División sirviera para sostener a los clubes de la categoría inferior. Ese Fondo de Estabilización ha sido uno de los argumentos de la liga para justificar la continuidad del modelo, a pesar de las críticas.

Para las instituciones de Expansión MX, estos recursos han representado un salvavidas parcial. No solucionan todos los problemas financieros, pero ayudan a cubrir salarios, traslados, mantenimiento de estadios y estructuras básicas. Sin embargo, la dependencia de las multas también ha generado incertidumbre: si el castigo económico desaparece, muchas directivas se preguntan cuál será la nueva fuente de apoyo para sostener proyectos que no tienen la exposición mediática ni los ingresos comerciales de la Liga MX.

En el entorno nacional, el tema pega directamente en el ecosistema del futbol mexicano. Los clubes de Primera calculan sus presupuestos contemplando la posibilidad de una multa, mientras que los de Expansión cuentan con un ingreso extraordinario que puede disminuir o desaparecer. El fin de este sistema obligará a rediseñar el mapa económico: se necesitarán nuevas alianzas comerciales, ajustes en los derechos de televisión o mecanismos alternos para repartir recursos.

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Para la afición mexicana, el mensaje es ambiguo. Por un lado, muchos celebran la posible desaparición de un castigo que, a su juicio, convertía al descenso en algo “comprable”. Por otro, existe el temor de que, sin presión económica ni descenso deportivo, algunos proyectos sigan navegando en la mediocridad sin consecuencias reales. El equilibrio entre negocio y meritocracia deportiva sigue siendo el gran reto.

Precedentes/Historia

La historia de las multas por cociente comenzó alrededor de 2020, cuando la Liga MX decidió suspender el ascenso y descenso como respuesta a la crisis generada por la pandemia y por la fragilidad financiera de varios clubes. En aquel momento, se argumentó que la medida sería temporal y que serviría para estabilizar el sistema, fortalecer la categoría de plata y sanear las cuentas de las instituciones.

En lugar de mandar directamente al último lugar a la Liga de Expansión, se optó por un castigo económico. La lógica fue clara: quien hiciera peor las cosas en lo deportivo tendría que pagar una factura importante, pero mantendría su lugar en el máximo circuito. De esa forma, se buscaba proteger las inversiones, evitar desapariciones de clubes y sostener la estructura de competencia.

Con el paso de los torneos, algunos equipos se convirtieron en habituales de la parte baja del cociente. Proyectos con cambios constantes de técnico, plantillas remendadas y poca apuesta por fuerzas básicas terminaron repetidamente en el foco. En la conversación pública aparecieron nombres que la afición asociaba casi de inmediato con la palabra “multa”. Esa etiqueta pesó tanto como una pérdida de categoría, al menos en imagen.

En la temporada 2024-25, la combinación de malos resultados y errores administrativos hizo que varios clubes volvieran a estar al borde del castigo. Algunos lograron salvarse en las últimas jornadas, otros pagaron cantidades significativas. Esos episodios alimentaron el debate sobre la utilidad real del modelo: sí generaba ingresos para la Expansión, pero no necesariamente corregía las causas profundas de los malos proyectos deportivos.

Regulación/Marco legal

El Reglamento de Competencia de la Liga MX recoge el funcionamiento de la tabla de cocientes y el esquema de sanciones. Ahí se describen los torneos que se toman en cuenta, la forma de calcular el promedio, los criterios para resolver empates y la aplicación de las multas al finalizar la temporada. Aunque los montos pueden especificarse en acuerdos de dueños o anexos, la estructura general está clara: se castiga al final de cada ciclo anual.

La eventual eliminación de estas multas requiere una modificación formal de ese reglamento y, sobre todo, un acuerdo entre los dueños de los clubes. En las últimas juntas se ha hablado de una “nueva fórmula” para castigar a los equipos con peores resultados, y de la posibilidad de que el descenso y el ascenso vuelvan a ser protagonistas en el corto o mediano plazo. Ninguna de estas propuestas tiene validez plena hasta que se plasme en un documento oficial y se comunique públicamente.

En paralelo, la discusión incluye temas sensibles: certificación de clubes de Expansión, criterios de infraestructura, estados financieros auditados y requisitos mínimos para competir en Primera. No basta con que un club sea campeón en la cancha; debe demostrar que puede sostener la categoría en lo económico, lo administrativo y lo estructural. Este punto ha sido clave para entender por qué el regreso del ascenso no ha sido inmediato.

Así, el marco legal que hoy sostiene las multas está en una especie de fase de transición. La temporada 2025-26 podría marcar el último año en el que este modelo se aplique tal y como se ha conocido. A partir de ahí, el Reglamento de Competencia tendrá que darle forma a un sistema que castigue el mal desempeño sin depender únicamente de cheques millonarios.

Reacciones/Quotes

Las voces especializadas coinciden en que las multas nacieron como una solución de emergencia y no como un proyecto de largo plazo. Periodistas y analistas han señalado que, si bien las sanciones presionaron a algunos clubes, también generaron un mensaje confuso: en lugar de bajar de categoría, bastaba con pagar. Esa percepción caló fuerte entre las aficiones, que vieron cómo el concepto tradicional de descenso desaparecía del vocabulario del futbol mexicano.

En columnas y programas de análisis se ha explicado que, detrás de esta decisión, también hay una lectura de negocio. Para los dueños, perder una franquicia de Primera División significa perder valor de mercado, contratos y visibilidad. Las multas ofrecían una forma de castigar sin destruir el activo. El problema es que ese enfoque financiero no siempre se alinea con la lógica deportiva que exige premios y castigos claros en la cancha.

Del lado de los clubes, las posturas son diversas. Algunos presidentes que han sufrido en el cociente pero salvaron la categoría consideran que el sistema fue “un mal necesario”, porque les dio tiempo para reestructurarse sin caer en un abismo. Otros, con proyectos más sólidos, miran con recelo a quienes se han acostumbrado a vivir en la zona baja, convencidos de que la presión debería ser más fuerte y que el descenso deportivo es el verdadero motor de cambio.

Entre los aficionados, las reacciones son igual de intensas. Muchos exigen el regreso del ascenso y descenso “tradicional” como garantía de justicia deportiva. Otros, sobre todo seguidores de clubes que han pasado crisis largas, temen que una mala racha pueda significar la desaparición del equipo si no existe un colchón económico o un plan de rescate. En medio de esas emociones, la Liga MX debe tomar decisiones que definan la próxima década del futbol nacional.

VAR CHECK (FAQs resueltas)

¿Cuándo acaba la multa de cocientes en la Liga MX? Los reportes indican que la temporada 2025-26 sería la última en la que se apliquen multas a los tres peores promedios. A partir de entonces, se espera que entre en vigor un nuevo esquema de sanciones, aún por definirse de manera oficial.

¿Cuánto pagan los últimos lugares de la tabla de cocientes? El último lugar de la tabla de cocientes paga una multa cercana a los 80 millones de pesos, el penúltimo alrededor de 47 millones y el antepenúltimo aproximadamente 33 millones. Estas cantidades han sido referencia en las últimas temporadas, aunque pueden presentar ajustes menores según los acuerdos de la liga.

¿Qué equipos están en riesgo de pagar multa en 2026? En el contexto del Clausura 2026, clubes como Puebla, Mazatlán, Santos y Atlas aparecen en la zona de mayor riesgo, aunque la posición exacta puede variar jornada a jornada. Cualquier mala racha puede arrastrar a otros equipos a esa zona de peligro.

¿Por qué se crearon las multas por cociente? Las multas se crearon para sustituir el descenso deportivo durante un periodo de transición marcado por la pandemia y por la crisis económica de varios clubes. El objetivo era castigar el mal rendimiento, generar recursos para la categoría de Expansión y evitar que las franquicias de Primera se vieran obligadas a desaparecer por una caída abrupta.

¿Regresará el ascenso y descenso en la Liga MX? Hay propuestas y discusiones para que el ascenso y descenso regresen en el corto plazo, incluso se ha mencionado la temporada 2026-27 como un posible punto de partida. Sin embargo, mientras no exista un anuncio oficial y un reglamento claro, el tema sigue en la fase de proyecto y negociación.

¿A dónde va el dinero que se recauda con las multas? Los recursos generados por las multas se han destinado principalmente a un fondo que busca estabilizar y apoyar a los clubes de la Liga de Expansión MX. Esa bolsa ha servido para compensar la falta de ingresos propios de una categoría con menor exposición mediática y comercial.

Reflexión crítica/Conclusión

Las multas por cociente nacieron como una respuesta rápida a una crisis, pero con el tiempo se convirtieron en un símbolo de la distancia entre el negocio y la competencia deportiva pura. Castigaron económicamente a proyectos mal planificados, pero no siempre lograron corregir las raíces del problema: estructuras débiles, falta de continuidad y decisiones administrativas erráticas.

El posible fin de este modelo abre una oportunidad única para rediseñar la forma en que la Liga MX premia y castiga el rendimiento. Si el siguiente paso incluye el regreso del ascenso y descenso, acompañado de reglas claras de certificación y control financiero, el futbol mexicano podría ser más exigente y atractivo. La clave estará en que las decisiones no solo protejan inversiones, sino que también respeten la lógica básica del deporte: jugar bien debe tener premio, y hacerlo mal debe tener una consecuencia real.

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