El legado de Maradona a 41 años de su debut con Boca

by Ketzer

El 22 de febrero de 1981, Diego Armando Maradona comenzó a escribir la etapa más brillante de su carrera, pues debutó con el que sería el equipo de sus amores, el Boca Juniors

Aun cuando ya era pretendido por los grandes equipos de Europa. En 1976, Diego debutó con el humilde Argentinos Juniors y año con año se confirmó como un fuera de serie. Aunque en ese tiempo River tenía una mejor condición económica para hacerse de sus servicios, Maradona prefirió jugar con el equipo xeneize.

Su debut fue ante Talleres de Córdoba, mismo rival con el que había debutado oficialmente con Argentinos. En esta ocasión, Boca venció 4-1, con doblete de Diego. Eventualmente formó una dupla de miedo con Miguel Angel Brindisi.

Orígenes del D10S

Maradona nació el 30 de octubre de 1960. Fue el quinto de 8 hijos, y primer varón, del matrimonio entre Diego Maradona y Dalma Salvadora «Tota» Franco. Sus hermanos Raúl y Hugo también fueron futbolistas. Creció en Lanús, un barrio de la zona conurbada de Buenos Aires, en un entorno de extrema pobreza. Desde muy pequeño, encontró su primer exceso: el balón, tal como lo narra en su libro: “Yo soy el Diego”.

“La primera pelota que tuve fue el regalo más lindo que me hicieron en mi vida: me la dio mi primo Beto. Era un número uno de cuero, yo tenía tres años y dormí abrazándola toda la noche.

“…A las 2:15 ya estábamos jugando, dale que dale, ¡bajo el rayo del sol!, y no nos importaba nada y nos matábamos…  A las 7:00, por ahí, parábamos un rato, pedíamos agua en alguna casa y seguíamos jugando en la oscuridad, igual.

“…Todo lo que hacía, cada paso que daba, tenía que ver con eso, con la pelota. Si la Tota me mandaba a buscar algo, yo me llevaba cualquier cosa que se pareciera a una pelota para ir pateando con el pie: podía ser una naranja, o bollitos de papel o trapos. Así subía las escaleras del puente sobre las vías, saltando en una pata, la derecha, y llevando lo que fuera en la zurda. Así iba al colegio, también”.

Diego Armando Maradona

Este amor con el balón y el sueño de convertirse en profesional fueron el aliciente para soportar las terribles condiciones económicas en las que vivía la familia Maradona:

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“Vos pasabas la puerta de alambre de la entrada y ahí había como un patio de tierra, después la casa. El comedor, donde se cocinaba, se comía, se hacían los deberes, todo, y las dos piezas. A la derecha estaba la de mis viejos, a la izquierda, no más de dos metros por dos, la de los hermanos, de los ocho hermanos. No teníamos agua, así empecé a hacer pesas yo, con los tachos de 20 litros de aceite YPF. Los usábamos para ir a buscar agua hasta la única canilla que había en la cuadra.

“Para bañarnos, con las manos sacabas el agua del tacho y te la pasabas por la cara, por los sobacos, por las bolas, por los tobillos, entre los dedos. Lavarse la cabeza era más complicado, te imaginas, y en invierno, más valía zafar”.

Diego Armando Maradona

Argentinos Juniors

Diego debutó con Argentinos Juniors. El 28 de septiembre de 1971, con solo 10 años, apareció por primera vez en el diario Clarín una nota de prensa sobre “un pibe con porte y clase de ‘crack'», aunque lo llamaban «Caradona». También comenzó a ser conocido por los hinchas del club, ya que durante los descansos de los partidos del equipo de Primera División salía al campo para hacer malabares con la pelota.

Diego de apenas 18 años, acaparó las miradas del planeta en su participación en el Mundial Juvenil de Japón 1979, proclamándose campeón del mundo.

Boca Juniors

Para 1981, Diego fue cedido a Boca Juniors, que en ese tiempo sufría severos problemas económicos, por lo que no podían comprar su carta y solo jugó a préstamo. De aquella época, Diego recuerda:

“El club tenía un solo camino para juntar plata: armar amistosos conmigo en la cancha. Así, menos de quince días después de la vuelta olímpica, sin vacaciones ni nada, estábamos viajando a México para jugar con el Neza. De ahí a España, contra el Zaragoza. Y enseguida,  vuelo a París… Por lo menos conocí París, fue mi primera vez en esa ciudad de la que tanto me habían hablado. ¡Me encantó! Sobre todo una noche que pasamos en el Lido: me dieron una mesa justo al lado del escenario y me dejaron entrar igual, aunque no tenía corbata…

“¡Yo no sabía que en un cabaret no se podía entrar sin corbata! Ahí, en el Parc des Princes, le ganamos 3 a 1 al París Saint Germain. Pero nadie hablaba de fútbol; todos hablaban de mi pase”.

Diego Armando Maradona

El joven Diego lo tenía todo: desborde, gambeta, potencia y un toque exquisito, incluso un potente resorte que le permitía rematar de cabeza pese a su escasa estatura.

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En su primer Superclásico ante River, se recuerda un hermoso gol, en un 3-0 quedó en la historia, cuando  eludió al arquero Ubaldo Fillol y desparramó a Alberto Tarantini sobre la línea.En el festejo de su gol, en un campo enfangado, un fotógrafo que lo perseguía a lo largo del campo, se tropezó y cayó frente a él.

En la anteúltima fecha ante Rosario Central, «El Pelusa» falló un penalti y postergó la definición a la última jornada, donde marcó el gol, por la misma vía para el 1-1 final ante Racing. La despedida de Boca fue a comienzos de 1982, dejando como saldo 40 partidos jugados y 28 goles. Así terminó la primera parte del romance entre Diego y el Boca.

El 25 de noviembre del 2020, Diego Armando Maradona, uno de los dos grandes astros del futbol mundial, falleció a los 60 años. La vida del diez siempre fue un carrusel, de la más dolorosa pobreza al reconocimiento mundial y la idolatría en su natal Argentina, de tenerlo todo, a perderse a sí mismo en las adicciones y su carácter violento, de hacer arte con la pelota en los pies, a no poder articular una frase coherente. Estos son los excesos de Maradona.

España 82

Maradona debutó a nivel mayor en el Mundial de España 82, que resultó un fracaso. Maradona sufrió un nuevo exceso, ahora de expectativas, por parte de la afición para repetir el título mundial de Argentina ’78.

La albiceleste ganó dos de tres partidos y avanzó a la siguiente fase, donde enfrentaría a Brasil e Italia y el ganador avanzaría a Semifinales. Primero cayeron ante Italia 2-1 y con Brasil fueron derrotados por 3-1. Además, Diego pegó una terrible patada a Batista al final del partido y recibió la tarjeta roja.

FC Barcelona

Tras el Mundial, Diego fue vendido al Barcelona, donde recibió el siguiente exceso, de fama y de patadas. En la temporada 1983-84, el 24 de septiembre de 1983, Diego recibió una terrible entrada de Andoni Goikoetxea, del Athletic Club y sufrió la fractura del tobillo izquierdo.

Se recuperó en solo 3 meses y medio y llevó al equipo a ganar dos Copas del Rey. Sin embargo, al final de la segunda, golpeó a un jugador del Athletic, por lo que empezó una bronca entre jugadores de ambos equipos y fue suspendido por 3 meses. Esto provocó su salida del club culé. Maradona, ahora era víctima del exceso de pasión.

Napoli

Diego empezó su  periodo de gloria en el futbol mundial el 5 de julio de 1984 con el Napoli, un equipo que recién se había salvado del descenso y que de la mano de Maradona ganó dos scudettos. Su primer título además, fue también de la mano de la Copa de Italia. También ganó la Copa UEFA de 1988-89.

En esta época también nacieron sus hijos Diego (reconocido 29 años después) Gianinna y Dalma. Diego experimentó ahora el exceso del éxito. Tras ganar el Mundial de México 86, diego decidió comprar un Ferrari Testarossa, pero lo quería de color negro, cuando la marca solo fabricaba autos rojos.

El auto lo pagó Corrado Ferlaino, presidente del Nápoli en ese entonces, y le costó 430 mil dólares, aunque finalmente lo reembolsó el agente de Maradona.

«Nos subimos los dos y Diego empezó a mirar para todos lados. Le digo ‘¿qué pasa?’. ‘¿Y el estéreo?’, pregunta Diego’. Le digo ‘¿cómo el estéreo? No tiene estéreo… Es un auto de carrera, no tiene estéreo, no tiene aire acondicionado, no tiene nada’. Y me dice ‘bueno, entonces que se la metan en el culo…. Ferlaino no lo podía creer…»

Gullermo Coppola, exrepresentante de Maradona
El ferrari negro de Diego Armando Maradona

Maradona se quedó con el Ferrari negro, un modelo que originalmente se hizo para Sylvester Stallone y que luego para Michael Jackson, quien además lo hizo descapotable.

México ‘86 e Italia ‘90

Diego fue la máxima figura de estos dos Mundiales. En el primero llevó al equipo al título ante Alemania y de paso marcó el que para muchos es el gol más hermoso en la historia de los Mundiales, además de otro gol guiado por Dios, ambos ante Inglaterra.

Cuatro años después, en Italia, Diego afrentó a la afición italiana, luego que la albiceleste eliminó en penaltis al equipo azurri. Sin embargo, perdió en la final, nuevamente ante Alemania, con un polémico penalti que no pudo detener Sergio Goicoechea, quien brilló por su capacidad como atajador. Diego recibió su medalla de plata entre lágrimas, lamentándose la derrota.

El precio de los excesos

Para 1991, Diego salió del Napoli y la FIFA lo suspendió por diferentes situaciones de dopaje y uso de drogas entre 1990 y 1992.

Posteriormente jugó con el Sevilla y para 1993 regresó a jugar con la selección argentina, donde disputó el Mundial de EEUU’94, donde nuevamente, salió suspendido, ahora por uso de efedrina. Pasó a la historia la imagen de Diego acompañado por una enfermera, para hacer la prueba antidoping, tras el segundo partido de Argentina ante Nigeria y no volvió más.

“Yo llegué al Mundial limpio como nunca, como nunca…  Porque sabía que era la única oportunidad de decirle a mis hijas: ‘Soy un jugador de futbol,  y si ustedes no me vieron, me van a ver acá’. Por eso y no por otra cosa, grité el gol contra Grecia como lo grité. ¡No necesitaba droga para tomarme revancha y para gritarle al mundo mi felicidad! Y por eso lloré, y voy a seguir llorando: porque éramos campeones mundiales y nos quitaron el sueño”.

El retiro

Finalmente Diego se retiró con el Boca Juniors en 1997 e inició una carrera como entrenador, sin grandes éxitos, aunque llevó a Argentina al Mundial de Sudáfrica 2010, pero han continuado sus  escándalos relacionados por el abuso de sustancias. Sin embargo, comenzó su leyenda.

Inspiró la fundación de la Iglesia Maradoniana, donde es venerado por sus fanáticos, condujo un programa de televisión en Italia y Argentina. Su figura ha sido motivo de las más variadas referencias en la cultura popular argentina y napolitana. Incluso vino a México durante un año, como técnico del Dorados de Sinaloa.

En sus últimos años de vida se mantuvo más cerca de los excesos de la fama perdida, que le impedían incluso, articular una frase. Sin embargo, como comentó en su despedida del futbol en la Bombonera  de Boca: “La pelota no se mancha” y por eso se fue como un grande del futbol mundial y el máximo ídolo del deporte argentino.


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