El lunes 4 de enero, en lo que se conoce como “Black Monday” en la NFL, los Cleveland Browns despidieron a su head coach Kevin Stefanski después de seis temporadas que incluyeron alegrías históricas y decepciones devastadoras. La noticia sorprendió a muchos en el mundo del fútbol americano: Stefanski es un ganador de dos trofeos de Coach del Año (2020, 2023) que llevó a los Browns a los playoffs por primera vez en 18 años, rompiendo una sequía que parecía interminable para la afición de Cleveland.
¿Entonces por qué lo despidieron? La respuesta que ofrece el propietario Jimmy Haslam suena corporativa y ambigua. Pero la verdad que los números revelan es mucho más incómoda: no es sobre Stefanski. Es sobre una franquicia rota que necesita culpar a alguien por los errores de su liderazgo ejecutivo, y el coach es siempre el chivo expiatorio más conveniente.
El despido de Kevin Stefanski: 6 años, 2 campeonatos divisionales, pero 8 victorias en 2 años
Aquí están los números crudos que explican, o que al menos justifican superficialmente, el despido de Kevin Stefanski:
- Récord total en temporada regular: 45-56 en seis temporadas (2020-2025)
- Período de éxito (2020-2022): 37-28 (.569 porcentaje de victorias)
- Período de colapso (2023-2025): 8-28 (.222 porcentaje de victorias)
- Temporada 2025 específicamente: 5-12, la peor temporada de Stefanski en Cleveland
- Récord en playoffs: 1-2 (ganó Comodín contra Pittsburgh en 2020, perdió Divisional contra Kansas City)
Jimmy Haslam, propietario multimillonario de los Browns y también dueño de Pilot Flying J, dijo en conferencia de prensa que no fue “un breaking point” singular sino “el cuerpo de trabajo” (body of work) acumulado lo que llevó a la difícil decisión. Traducción ejecutiva: no fue un mal año aislado, fue una tendencia negativa de tres años que Haslam decidió culpar completamente al coach, ignorando las circunstancias que creó o permitió.

Los Browns anunciaron el despido de Kevin Stefanski, tras seis temporadas bajo el mando
El verdadero culpable: el desastre catastrófico de Deshaun Watson
Aquí es donde la narrativa oficial de Haslam colapsa completamente bajo el peso de la realidad. El problema fundamental no es Kevin Stefanski ni su capacidad para dirigir. Es el canje de Deshaun Watson, una movida que el propietario Haslam aprobó personalmente en un momento de optimismo que ahora parece de delirio corporativo.
Los números devastadores del canje de Watson:
- Compensación entregada: 3 picks de primer round entregados a Houston Texans
- Contrato: $230 millones garantizados en contrato de 5 años
- Watson en acción (realidad): 7 juegos en 2023, media temporada en 2024, 0 lesión en 2025 por lesión del tendón de Aquiles
Piensa en eso por un momento. Los Browns dieron tres oportunidades de draft de élite, dinero de franquicia que nunca recuperarán, y años de oportunidad contractual, para un quarterback que ha jugado aproximadamente una temporada en tres años. Es como pagar $230 millones por un Ferrari que permanece en el garaje.
¿Cómo se colapsa la ofensiva sin quarterback?
Sin Watson disponible debido a su lesión de talón de Aquiles en entrenamiento pretemporada, los Browns insertaron a Shedeur Sanders, un rookie de quinta ronda sin experiencia en la NFL. Los resultados fueron tan predecibles como deprimentes: la ofensiva fue tan ofensivamente pobre (juego de palabras intencional) que Cleveland anotó menos de 20 puntos en 11 de sus 17 juegos, igualando el peor total ofensivo en toda la NFL durante la temporada 2025.
“Ningún coach en la historia del fútbol profesional puede ganar con un quarterback que no está disponible para jugar y $230 millones completamente muertos en el tope salarial”, escribieron analistas veteranos de ESPN tras el anuncio del despido. Es una verdad tan simple que cualquier persona racional la entiende, pero Haslam prefiere no verla.

Tras una temporada desastrosa, los Browns tendrán el sexto plick global en el Draft de 2026
La contradicción reveladora: ¿por qué mantienen a Andrew Berry?
Lo más revelador, lo que demuestra la verdadera naturaleza de esta decisión, es que los Browns despidieron a Kevin Stefanski pero retuvieron a Andrew Berry, su gerente general. Este es el punto que expone toda la hipocresía.
Berry fue quien aprobó el canje de Deshaun Watson. Berry fue quien gastó los valiosos picks de primer round. Berry fue quien construyó una defensa que fue esquelética y débil. Berry fue quien hizo las decisiones de draft que no produjeron. Pero Berry mantiene su puesto.
¿La explicación oficial de Haslam? Que despedir a ambos “sería demasiado cambio demasiado rápido”. Traducción: Berry tiene un contrato más largo, o Haslam lo ve como menos responsable que Stefanski de una razón que la lógica no puede explicar plenamente.
Esta decisión es el síntoma más claro de disfunción organizacional. Cuando un propietario protege selectivamente al general manager pero despide al head coach por resultados que ambos controlaban conjuntamente, estás viendo una franquicia que fundamentalmente no entiende quién es responsable de qué, dónde terminan las responsabilidades, o cómo se supone que debe funcionar una organización profesional.
El contexto histórico: 14 años de disfunción bajo Haslam
Para entender realmente lo que está sucediendo en Cleveland, necesitas ver el cuadro completo del liderazgo de Haslam desde 2012:
- Récord general bajo Haslam (2012-2026): 73-139-1
- Clasificación NFL: Segundo peor en toda la liga (solo Carolina Panthers es peor)
- Head coaches despedidos: 6 entrenadores en 14 años (promedio de 2.3 años por coach)
- Apariciones en Playoff: 2 (2020, 2023)
- Victorias en Playoff: 1
Esto no es mala suerte. Esto es un patrón. Los Browns han sido la franquicia más inestable de la NFL bajo Haslam, ciclo tras ciclo de esperanza seguida de desilusión. Y cada vez, Haslam busca al coach como culpable, no a sí mismo como el denominador común.
¿Quién reemplazará a Kevin Stefanski? Y ¿quién querría este trabajo?
Inmediatamente tras el anuncio del despido, Kevin Stefanski fue vinculado con tres franquicias que buscan head coaches:
- Atlanta Falcons: Buscando reemplazo desesperadamente tras implosión de 2025 (2-15 récord)
- New York Giants: Posible cambio radical de dirección con nuevo general manager
- Tennessee Titans: Explorando opciones ofensivas para reconstrucción
Pero la pregunta más importante es diferente: ¿quién querría realmente trabajar bajo el mando de Jimmy Haslam? ¿Qué coach de talento aceptaría un contrato con una organización que tiene un récord de 73-139-1, que ha despedido a 6 entrenadores en 14 años, y cuyo propietario parece no entender responsabilidad corporativa?

Jim Schwartz, coordinador defensivo de los Browns, es uno de los candidatos como coach.
La respuesta es deprimentemente simple: alguien desesperado, alguien sin opciones mejores, o alguien que no entiende lo que se está metiendo.
VAR CHECK:
❓ ¿Por qué despidieron a Kevin Stefanski exactamente?
Oficialmente, según Haslam, fue por el “cuerpo de trabajo”: 8 victorias en dos años es insostenible. Realmente, fue porque Haslam necesitaba responsabilizar a alguien por el fracaso catastrófico de Deshaun Watson, y culpar al coach siempre es más fácil que asumir responsabilidad como propietario. También proporciona la ilusión de “cambio” sin cambiar realmente nada.
❓ ¿Qué pasó exactamente con Deshaun Watson?
Watson sufrió una lesión de tendón de Aquiles en entrenamiento de pretemporada antes de la temporada 2025 y se perdió toda la temporada. Fue su tercer año consecutivo de participación limitada o nula: 7 juegos en 2023, media temporada en 2024, 0 en 2025. Esto, combinado con el contrato de $230 millones garantizados, ha sido el peor movimiento de la franquicia en años.
❓ ¿Cuál es el récord general de los Browns bajo Haslam desde que tomó control?
Desde que Haslam tomó control de la franquicia en 2012, los Browns tienen un récord de temporada regular de 73-139-1. Esto los coloca segundo peor en toda la NFL, solo por delante de los Carolina Panthers en incompetencia. En ese período han despedido a 6 head coaches diferentes.
El despido de Kevin Stefanski no es realmente un fracaso de coaching en absoluto. Es un síntoma revelador de una organización que fundamentalmente no entiende la diferencia entre resultados y responsabilidad, entre circunstancia y competencia. Jimmy Haslam culpó al coach por las decisiones del general manager y la salud del quarterback, mientras mantenía al ejecutivo que aprobó esas decisiones. Los próximos 120 días determinarán si Haslam finalmente aprende a mirar honestamente en el espejo, o si los Cleveland Browns seguirán siendo la franquicia más disfuncional del fútbol profesional estadounidense durante otro ciclo doloroso.





