En los años 40 surgió el primer rudo amante de la sangre en la lucha mexicana, Rodolfo “Cavernario” Galindo, dueño de un gran carisma que se prolongó por tres décadas
En los años 40 surgió el primer rudo amante de la sangre en la lucha mexicana, Rodolfo “Cavernario” Galindo, dueño de un gran carisma que se prolongó por tres décadas