Si habláramos de canciones, los denominaríamos: “one-hit-wonders” y hay muchos ejemplos recientes en la Euro de jugadores que brillan y luego fueron fracaso

Ser presidente de la Federación Checa es cosa seria. Es, literalmente, una campaña política la que se hace para llegar a dirigir su futbol. Debates en cadenas de televisión, entrevistas a toda hora, campañas en redes sociales, inversión en propaganda. Cuesta llegar a ser el máximo dirigente de ese país. Eso lo sabe Karel Poborsky quien compitió este verano por ganar y perdió.

¿Te acuerdas de él? El talentoso mediocampista de República Checa que brilló en la Euro ‘96 por tres cosas: su antológico gol ante Portugal en cuartos de final, su extraordinaria calidad con el balón en los pies y también por esa enorme, larga y desarreglada melena rubia que se movía al son de lo que el futbol le dictara.

Karel pasó un buen rato de la primavera y el inicio de este verano haciendo campaña para convencer que era la mejor opción para dirigir el futbol checo desde el escritorio. No lo logró. Estuvo en Facebook, Instagram, cadenas de televisión, debatió fervientemente con sus contrincantes para ganar votos.

Poborsky también pertenece a esa clase de jugadores que brillaron mucho en la Euro y que después se apagaron. Suele pasar. En los Mundiales también, ¿se acuerdan de Oleg Salenko el delantero de Rusia que le marcó cinco goles a Camerún en el Mundial de Estados Unidos ’94?, luego de eso se supo poco más de él?

Karel fue uno de los mejores jugadores del torneo donde la República Checa llegó a la final y perdió ante Alemania. Pues bueno, jugaba en el Slavia de Praga y Alex Ferguson se empeñó en llevárselo al Manchester United. Solo estuvo 45 partidos y una temporada para luego ser traspasado al Benfica.

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Pero Karel no es el único caso de ‘éxito’ en una Euro que luego se ‘perdería’ como un futbolista más en el mapa internacional.

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Otro caso relevante fue el del ruso Andrey Arshavin quien fue uno de los más destacados de la Eurocopa 2008. Al igual que Karel hizo un torneo brillante. Su actuación fue determinante para llevar a su selección hasta las semifinales del torneo donde perdieron 3-0 ante la España que sería campeona.

Los clubes preguntaron al Zenit por sus servicios y aunque en el mercado de verano no se concretó nada, fue en la ventana siguiente, en el invierno del 2009, cuando el Arsenal pagó 24 millones de euros (mde) por él.

Fue un caso de éxito en aquel momento porque en marzo del 2008, meses antes de la Euro, su precio en el mercado internacional según data de Transfermarkt se cotizaba en 14 mde y para finales del mismo año el precio de su carta aumentó 85.7%.

Jugó 145 partidos, parecen muchos, pero lo cierto es que nunca llegó a consolidarse como un referente del club donde estuvo en cinco temporadas y de a poco fue perdiendo actividad hasta que en la 2012-13 fue cedido al Zenit. Volvió a casa donde “necesitaba estar para ser feliz”, dijo.

Incluso el paso del alemán Mesut Ozil por el club fue catalogado por la prensa británica como “el nuevo Arshavin”, por toda la expectativa que generó y lo poco que aportó.

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Theodoros Zagorakis, Grecua Euro 2004

Un caso más, quizás menos mediático, fue el del mejor jugador de la Euro 2004. Aquel año Grecia sorprendió al mundo al llevarse el título y uno de sus futbolistas, Theodoros Zagorakis, fue designado el mejor. Previo al evento jugaba en el PAOK de su país y al finalizar no hubo muchas ofertas o un club grande que se interesara por sus servicios. Al final se fue en calidad de libre al Bologna de Italia y de a poco se fue apagando.

Lo mismo para el delantero Éder de Portugal que un gol suyo le dio el título a su país en la Euro 2016 cuando derrotaron a la local Francia. No era titular, entró de cambio y logró un tanto histórico. “Cristiano me dijo que yo iba a marcar el gol del triunfo y así sucedió”, comentó feliz minutos después de que se coronó. Swansea City aprovechó el momento y lo vendió al Lille, donde ya jugaba a préstamo.

Tampoco es que en el mercado internacional su carta se cotizara tan alto, en realidad, según cifras de Be Soccer, su precio más alto fue tres años antes de la Euro cuando estaba con el Braga de su país (8 mde).

Éder Portugal Euro 2016

Así que la Euro nos podrá ofrecer buen futbol, jugadores que brillan, son exquisitos, incluso los mejores, pero eso no es una garantía para que después tengan éxito. Es más, si los clubes más importantes tomaran esta tendencia como determinante para sus refuerzos, es probable que sea un error fichar a una figura de la Euro.