Jerome Meyinsse jugador de Aguacateros de Michoacán, fue elegido MVP de su conferencia hace unos días y jugará la final de la Liga Nacional de Basquetbol Profesional (LNBP) contra Fuerza Regia

Jerome recuerda que muchas veces en casa, por la tarde o por la noche, a su padre le gustaba escuchar jazz. Nació en Louisiana, en Nuevo Orleans, la cuna de este género, así que no era extraño que pusieran la radio o algún CD para oírlo con la familia. El jazz tiene textura sentimental: es dramático, melancólico, triste y eufórico.

Luego, años después, Jerome aprendió a tocar la trompeta y se enroló en una banda. Hace tiempo que no lo hace, pero cuando todo esto del baloncesto termine dice que lo retomará. Le gusta.

Wyton Marsalis, uno de los grandes trompetistas y jazzistas en los últimos tiempos, suele decir que “no se trata de tener peinados cool ni apodos, sino de conocer bien el instrumento”, ¿acaso el básquetbol no es poco eso?

Si pusiéramos de fondo música del maestro Marsalis con Jerome Meyinsse jugando, la cosa no desentona: es pasional, una ráfaga, a veces lento y de repente bang… una clavada en la canasta que les duele en el pecho a los rivales. ¡Uhhhh! 

Jerome Meyinsse juega basquetbol con los Aguacateros de Michoacán, fue elegido MVP de su conferencia hace unos días y juega la final de la Liga Nacional de Balomcesto Profesional (LNBP) contra Fuerza Regia. Eso ya lo sabemos, lo que no, es que para estar aquí tuvo que convencer a sus padres y eso no fue poca cosa.

Su mamá economista y su papá matemático, la academia lo era todo. “Ellos me decían, mientras sigas tus estudios y termines puedes hacer lo quieras”, dice Jerome a VAR Deportivo.

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Sus papás no creían que pudiera ser basquetbolista, no se malentienda, ellos por su formación entendían la vida de otra forma: estudiar para salir adelante en un país que no es el suyo. Su papá era de Ghana y su mamá de Jamaica. Así que antes de “sueños” e “ilusiones” estaba el trabajo.

Y Jerome acepta que de no haber apostado por el baloncesto probablemente estaría ahora en New York trabajando en una financiera porque él es economista egresado de la Universidad de Virginia.

“Cuando yo les decía que me quería dedicar al basquetbol, ellos me contestaban que estudiara, que ya después vería, pero que terminara mis estudios… no creían que de verdad lo quería hacer, jugar”.

Fue hasta que terminó la Universidad que decidió apostar por ese momento. Uno de los entrenadores fue a hablar con sus padres para decirles que Jerome de verdad se podía dedicar a jugar basquetbol, que no era broma, que tenía las condiciones. No fue un jugador con registros  espectaculares, en realidad pasó tres años en la banca en los Virginia Cavaliers y fue hasta el cuarto que empezó a jugar con cierta regularidad.

Jerome supo que la NBA no era posible, estaba lejana. Entonces le dijeron que había una oportunidad para probarse en un equipo de Argentina, en Córdoba. “Yo me compré mi boleto de avión y tenía dos semanas para convencer para ver si me quedaba o no”.

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No estaríamos hablando de él si hubiera fracasado. Lo consiguió. Lleva ya 10 años fuera de casa, andando de un equipo a otro en América Latina. En Brasil -cuando jugaba con Flamengo- le apodaron “The Big One”. Se hizo figura, ídolo y recuerda que eran “maravillosas las tardes en la playa, en Río de Janeiro”. Ganó ligas en Brasil, también en Argentina.

“Y tuvieron que pasar unos cuatro o cinco años después de que ya estaba jugando para que mis papás de verdad pensaran que me podía dedicar a esto”.

Su trayectoria

  • Sportivo 9 de Julio (Argentina)
  • Estudiantes (Argentina)
  • Regatas (Argentina)
  • Sionista (Argentina)
  • Trotamundos (Venezuela)
  • Flamengo (Brasil)
  • Atenas (Argentina)
  • San Lorenzo (Argentina)
  • Aguacateros (México)

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Jerome Meyinsse, además del basquetbol y trompetista, es economista. En casa los números -por decirlo de alguna manera- lo eran todo. El jugador de Aguacateros dice que después de terminar su carrera le gustaría estar involucrado en algo de finanzas y baloncesto, “eso sería muy agradable para mí”, pero por ahora lo que hace es charlar con sus compañeros de las condiciones económicas del mundo y de los países donde ha jugado.

“Claro, me gusta hablar con ellos de estas cosas, que todos entendamos que las condiciones ahora por la pandemia o cuando estaba en Argentina y Brasil que vivieron situaciones financieras eran complicadas. Comprender lo que sucede nos ayuda a situarnos mejor en la realidad”.

La economía lo explica casi todo, menos lo pasional que puedas ser. A Jerome le gusta lo que estudió, pero eso de tomar tus cosas e irte a un lugar a miles de kilómetros de casa solo para intentar jugar baloncesto es de valientes. Eso no lo explica una ecuación o una derivada.

Jerome Meyinsse, Aguacateros de Michoacán
Jerome Meyinsse es MVP de la Conferencia oeste de la LNBP, con los Aguacateros de Michoacán

“Cuando entiendes la realidad te quitas estrés y eso me gusta platicar con los compañeros, decirles qué pasa, porque económicamente las condiciones son complicadas y tratar de sumar desde donde te toque”.

De Jerome podemos saber un poco más:  Shaquille O’Neal es su ídolo, de Michoacán le gusta las carnitas, los chilaquiles, los tacos, “la comida picante me agrada”, de tanto en tanto escucha jazz y le gustan los clásicos, dice que una vez fue a un concierto del maestro Wyton Marsalis, “woow, fue increíble”.

Y ahora se alista para ganar una liga más en otro país. Ya lo hizo en Argentina, en Brasil y ahora toca México.

Jerome mide 2.08 metros, ¿Cómo se verá el mundo desde esa altura?, ¿se mirará el futuro? Apostó por el baloncesto y acertó, eso es una realidad.