Exóticos, orgullo de la lucha libre y la comunidad LGBTQ+

by Ketzer

Los exóticos son tan antiguos como la misma lucha libre en México. De ser un simple personaje, hoy son activistas de la comunidad LGBTQ+

Los luchadores exóticos son aquellos que, crean personajes con elementos de la comunidad gay, para combatir contra los poderosos machos, ya sea con un sencillo afeminamiento hasta un sofisticado vestuario. Originalmente su personaje no tenía que ver con su preferencia sexual, sino que solo representaba un personaje que tuviera un toque de humor adicional. Hoy en día, muchos de estos gladiadores sí se han declarado abiertamente homosexuales.

Sus movimientos en la lucha están sexualmente cargados, con comportamientos provocativos hacia sus rivales. Aunque técnicamente son igual de buenos, aguerridos y populares. Hoy son una alternativa ante una baraja cargada de personajes que triunfan por destacar su virilidad.

Los exóticos son una reacción contra una sociedad machista-patriarcal, donde el mejor es el más fuerte o macho y el homosexual, de naturaleza delicado, no puede defenderse por sí mismo.

Un exótico en el ring dignifica la diversidad y los rasgos de femineidad en la sociedad, contra esta presencia del gran macho dominante. Porque cuando un exótico vence a un luchador masculino por sus propios medios, de alguna forma combate temas como violencia de género y homofobia.

Los luchadores exóticos en México

Esta corriente de lucha es casi tan antigua como la misma lucha libre en México. Los primeros registros vienen desde los años 40, con el personaje de “Dizzy Gardenia Davis” (Sterling Davis), quien salía del vestidor acompañado de un valet y caminaba lanzando flores al público. Estos gestos enardecían a la afición y generaban el antagonismo que necesitaba para lograr el éxito.   

Luego aparecieron personajes como “Lalo el exótico” y el “Bello Califa”, quienes incluso participaron en el cine de luchadores. Eran personajes exquisitos pero sin cuestionar directamente su preferencia sexual. Más bien eran una especie de dandy amanerado, que usa rasgos afeminados como una estrategia escénica para luchar.

El personaje de luchador homosexual surgió hacia finales de los años 60, con gestos y acciones mucho más abiertos hacia la homosexualidad: usar maquillaje en ojos y boca, peinados escandalosos, lycras de mujer, trajes entallados. Entre ellos estaban: “Adorable Rubí”, “Mario el exótico”, los hermanos “Gori” y “Rudy Casanova” y una de las parejas más exitosas: la “Ola lila”, conformada por “Sergio el hermoso” y el “Bello Greco”.

Sin embargo, estos personajes continuaban siendo heterosexuales actuando como amanerados.

Fue hasta los años 80 cuando los luchadores gais comenzaron a proliferar, ya no solo como personajes, sino interpretados por personas genuinamente gay, quienes además comenzaron a hacer activismo en la lucha libre, para exigir respeto a su comunidad.

En esta generación aparecieron luchadores como: “Pimpinela escarlata”, “Polvo de estrellas”, “Estrella divina”, “Mamba” y “Máximo”, miembro de la familia Alvarado, “Dulce Gardenia”, “Cassandro”, “Pasión Kristal”, quien murió hace unos días ahogado en el mar, “May Flowers” y “Sonny Kiss”.

El “Bello Greco”, el primer éxito de la lucha exótica

“Alan Stone”, hijo de “El Bello Greco” narra que una de las luchas más recordadas de su padre fue aquella de cabelleras donde venció a “Scorpio” en una lucha de parejas. Había tanta expectación que el Toreo de Cuatro Caminos estaba a reventar debido a la gran rivalidad que había entre los cuatro luchadores. “Se dieron hasta con la cubeta. Fue muy sangrienta”, recuerda Alan, quien en ese momento tenía seis años.

Alan explica que una de las grandes influencias para su padre fue “Gardenia Davis” porque decía que era un luchador elegante, no vulgar, experto en lucha grecorromana y que eso lo impresionó.

Como amateur, el “Bello Greco” ganó el primer campeonato de lucha olímpica en el que participó en la categoría de 70 kilos. Posteriormente ganó el campeón nacional y participó en los Juegos Centroamericanos de 1962 donde ganó la medalla de plata y en los Panamericanos de 1963, donde terminó en sexto lugar.

Debutó como profesional en 1963 en la Arena Tlacotal de la alcaldía Iztacalco. Su vestimenta incluyó elementos que en aquella época se consideraban afeminados, como capas y atuendos ajustados con colores rosa, plateados y azules claro.

Como gladiador, se definió como experto en lucha a ras de lona, con una gran condición física, que le permitió tener una carrera de más de tres décadas. En 1977, al lado de Sergio “El hermoso” recibieron el reconocimiento como la pareja del año y, aunque perdió la cabellera en varias ocasiones, siempre es más recordado por la hazaña de rapar a “Scorpio” y “Baby Face”.

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 En 1987 «El Greco» y «El Hermoso» se enfrentaron en una lucha de cabelleras en una función en Tijuana y ganó el primero. Se retiró en los años 90 y dejó un legado de dos hijos luchadores: Alan y Chris Stone. Murió el 27 de noviembre de 2015 a los 71 años.

Pasión Kristal, representante de la comunidad LGBTI+

Pasión Kristal, era uno de los exóticos más reconocidos de los últimos tiempos, pero murió ahogado en el mar de Acapulco este 2 de junio. En entrevistas previas, decía tener una carrera de 27 años, de los cuales 13 fueron como exótico. Además de luchador tenía la carrera de educación especial y que su amor por la lucha libre nació de la afición que tenía su madre y que quedó impactado por ver actuar al “Vampiro Canadiense”.

“Desde los 12 años sé que soy homosexual, en ese entonces había mucha discriminación. Cuando iba a los entrenamientos me golpeaban, pero se la pelaban porque al día siguiente estaba ahí”

Pasión Kristal

12 años después de comenzar a luchar, en una función en Campeche “May Flowers” y “Polvo de estrellas” le pidieron suplir a “Pimpinela Escarlata” quien no pudo llegar a la función. “No quería, me daba mucha pena pero me convencieron. Usé un traje de baño y me pintaron; salí como “Orquídea Selem”. Al promotor le gustó y me dijo que podría luchar en Tabasco como ‘Némesis 2000’ y en los pueblitos como exótico” comenta.

Pasion Kristal

Entonces se dedicó a la docencia y en su tiempo libre, luchaba. En 2004, por fin debutó en su ciudad como “Pasion Kristal”. Posteriormente fue contratado por AAA, siempre con el temor de ser agredido por sus compañeros, pero a cambio recibió el apoyo de gente como “Polvo de Estrellas”, quien le abrió las puertas de su casa.

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“Como todo, hay cosas buenas y malas dentro y fuera de la lucha. He luchado contra la discriminación. El año pasado, la comunidad LGBTI+ de Tabasco me nombró su imagen y siempre trato que respeten nuestra orientación sexual”

Pasion Kristal

Respecto a su familia, el luchador explicaba que: “Mi mamá se enteró por terceros (de su preferencia), algo que siempre me molestó. Con el tiempo agarró la onda, incluso me diseña mi vestuario. Ella está muy orgullosa de lo que soy; un profesionista y un deportista reconocido”.

Cassandro, el “Liberace de la lucha libre”

Otro de lo grandes exóticos de la actualidad es Cassandro, quien se define como el «el Liberace de la lucha libre», en homenaje a Walter Liberace, uno de estos primeros personajes que destaco la personalidad afeminada, aunque nunca se declaró abiertamente gay.

Cassandro tiene 51 años de edad mide apenas 1.60 metros y se ha declarado víctima de discriminación desde pequeño por su orientación sexual.

«En la escuela a la que asistía», en El Paso, Texas, «cuando tenía 6 años me llamaron a la oficina del director y no sabía por qué. Ahora sé que era porque era gay».

Cassandro

Cuando tenía 16 años se mudó a Ciudad Juárez, Chihuahua, para convertirse en luchador y su personaje le permitió sentirse empoderado: «La lucha es tan masculina, tan machista. Muchos dicen ‘un homosexual no puede hacer esto’. Así que me gusta provocarlos un poco. Para mí la lucha libre mexicana es como un Cirque du Soleil sobre el ring. Es tan acrobática, tan volada, se pasa de una maniobra a la otra. Es como bailar un tango. Para mí es arte.

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Pero además de un luchador famoso, desea crear conciencia entre la audiencia de la lucha libre:

«Por años me costó que el público, en especial el masculino, dejara de catalogarme como un hombre gay y viera mi talento, mis habilidades como luchador. No quiero que seas parte del problema, quiero que seas parte de la solución, que estés bien con que alguien sea homosexual, transgénero, bisexual. Y si tú lo eres, que sepas que está bien”

Cassandro

Cassandro ha demostrado que tiene el mismo talento que un luchador heterosexual. En 1992 se convirtió en el primer exótico en ganar un campeonato de lucha libre, el Mundial Ligero de la Asociación Universal de la Lucha (UWA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, también pasó por épocas muy duras, porque a pesar de la fama, en su interior había un gran dolor por el rechazo y las agresiones que sufrió en su juventud:

«No fue bueno tener que lidiar con la fama y el dinero. Y cuando descubrí las drogas y el alcohol me sentí anestesiado. Ya no recordaba el abuso y las golpizas. Terminé viviendo en el patio de un amigo, comiendo basura, pasando los fines de semana en prisión, perdiendo a mi madre y a mí mismo», recordaba en diferentes entrevistas.

En el 2003 ingresó a un centro de desintoxicación y pudo volver a la lucha libre. Ocho años después ganó el Campeonato Mundial de Peso Welter de la Alianza Nacional de Lucha Libre Profesional (NWA, en inglés) en Londres.

Sobre su personaje, utiliza telas que él adquiere en Los Ángeles, California, y le cose una modista en El Paso, Texas. «Cada traje tiene dos partes: una cola de 2.5 metros y una chaqueta. Lo más importante es el brillo. Uso muchos colores, naranja, azul, blanco, plateado. Soy el exótico más glamoroso de todo el mundo».

Pero su personaje también sirve para combatir la homofobia: «Los luchadores son como un espejo de su sociedad. Los mexicanos son muy machistas, misóginos y todavía muy católica. Una gran parte condena la homosexualidad. Mientras luchadores que usamos plumas, adornos en el pelo, medias hacemos una representación dramática de la feminidad y por lo tanto es como una crítica al machismo en la cultura mexicana».

«Yo simplemente subo al ring y uso mi talento y mi trabajo como si fuera parte de una medicina. Sea lo que sea que quieran curar, que tengan que negar o aceptar, yo los ayudaré a través de lo que hago a transitar ese camino», ha dicho. Por eso, prepara un documental para contar su historia y ayudar a otras personas gay a aceptarse y salir adelante.


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