Un estado soberano sin acceso al mar, situado en Asia Oriental, encerrado entre China y Rusia. Su capital es Ulán Bator, en donde reside la mitad de la población total. Allí mismo se fueron dos argentinos, Agustín Maciel y Leonel Videla, quienes decidieron continuar su corta carrera como futbolistas en la liga de Mongolia, un fútbol marcadamente amateur.

Las costumbres de Oriente son diametralmente opuestas a las de Sudamérica, existe una diferencia abismal. En Mongolia el fútbol es uno de los deportes en los que muchas personas pasan su tiempo libre en busca de mejorar su salud por la actividad física o bien, para divertirse. El deporte rey en el mundo, allá, es muy poco profesional. Sí, tal cual. Es considerada una de las selecciones más débiles tanto en su región, y obviamente, en el mundo, debido a que recién se afilió a la FIFA en 1998 y no obtuvo la clasificación para ningún Mundial ni Copas Asiáticas. Si el Ranking FIFA significa algo, hay que tomar nota: Mongolia figura en el puesto 190°, por debajo de países como Samoa, Camboya, Bangladesh o Vanuatu. 

Parece una locura, pero el 25 de abril de 2003 obtuvo su primer triunfo en las Eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006 por 5-0 ante Guam, aunque nunca existió ilusión de clasificar.

La liga de fútbol fue creada en 1964 y es organizada por la propia federación nacional. El torneo se denomina Нийслэл Лиг (Niislel League, que podría traducirse como Liga Capital), pero por razones de patrocinio ostenta el nombre de Khurkhree National Premier League. Participan apenas 10 equipos, todos muy modestos. La domina el Erchim y entre los contendientes aparece un nombre nuevo: el Brera Ilch FC, una franquicia italiana que decidió apostar por los argentinos Maciel y Videla, aunque suena difícil que a Mongolia llegaran imágenes de los partidos de Arsenal y San Martín de Mendoza, donde jugaban.

Maciel es volante central y debutó en la máxima categoría del fútbol argentino hace meses con la camiseta de Arsenal. Se crió en el club de Sarandí, formó parte de las inferiores hasta llegar al primer equipo. Llegó a préstamo sin cargo y con opción a compra. 

Videla, en cambio, surgió de la Escuela Deportiva Junín, en Mendoza; en 2021 firmó su primer contrato profesional para vestir la camiseta de Maipú, y de allí pasó a San Martín, siempre en su provincia. El defensor central zurdo siempre destacó por su gran juego aéreo y los mongoles se ilusionan con lo que pueda aportar. 

Pero… ¿Qué es el Brera Ilch? Su historia es casi nula. Fue fundado en 2020 como Bayanzurkh Sporting Ilch y dos años después llegó a la categoría máxima del fútbol mongol. Apareció entonces un ignoto grupo inversor italiano, que vio la oportunidad de ingresar a un fútbol casi virgen, donde todo está por hacerse, y allí apuntó. Aun con su poco y ningún rodaje en la primera división argentina, Maciel y Videla le pueden aportar un salto de calidad que necesita el pobre nivel de la liga en general.

Además, en su extraña visión global de los negocios, el grupo inversor italiano Brera posee un equipo en Macedonia del Norte (Brera Strumica) y otro en Mozambique (Brera Tchumene). Goran Pandev, ex futbolista macedonio reconocido mundialmente por su gran papel en el Inter de Milán, forma parte de los tratos y ahí se entiende un poco la elección del primer destino.

A cargo del equipo como entrenador está el milanés Andrea Mazza, de 62 años, quien llena su CV con varios equipos de divisiones menores a los que comandó, y la exótica experiencia de haber dirigido a la selección del pueblo gitano, que participó en 2016 en el “Mundial” de la ConIFA, el organismo que agrupa a los países, pueblos y naciones que no reúnen los requisitos para ingresar a la FIFA. Como jugador había pasado por varios equipos de la Serie C. Ya ha colaborado con Brera en varios proyectos deportivos, dirigiendo a los juveniles del Brescia en 2013 y el Birzebbuga en la Serie B de Malta en 2014.

El 2 de marzo el tercer equipo del grupo de Milán debutó en la liga del Gengis Khan contra SP Falcons. La derrota 1-6 no fue el mejor estreno, pero la aventura de los dos argentinos continúa, extraña, como atmósfera surrealista del Air Dome, un estadio cerrado donde fue posible jugar aún cuando afuera el termómetro descendía hasta los 20 grados bajo cero.

El frío no intimidará a Maciel ni a Videla, tampoco a los voluntariosos hombres del Brera Ilch, que saldrán a la cancha con la bendición de un grande de la historia del Inter: el argentino Javier Zanetti: